La escuela, campo de batalla simbólico: disputas entre los significados del cuerpo, la subjetividad y las resistencias

The School as a Symbolic Battlefield: Disputes over the Meanings of the Body, Subjectivity, and Resistance

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Abstract

¿Cómo se constituye la subjetividad sobre la corporalidad en las Escuelas Normales?, ¿qué dispositivos de control operan sobre los cuerpos y cuáles quedan excluidos?, ¿existen formas de resistencia corporal? Es importante reconocer que el cuerpo no solo ejecuta acciones, es narrativa que entreteje historias, experiencias, tradiciones o poder. Sin embargo, en algunas instituciones, el cuerpo es objeto de regulación, vigilancia y normalización.
En México, las Escuelas Normales han sido históricamente las instituciones responsables de la formación inicial de docentes para la educación preescolar, primaria, secundaria y actualmente, media superior, con distintos campos de conocimiento. 
A través de un enfoque que va desde los documentos normativos hasta las prácticas sociales y discursivas cotidianas, las instituciones responden a dinámicas de dominación mediante procesos de adoctrinamiento implícito que modulan la identidad de los actores. Cuyas prácticas terminan siendo asimiladas por los propios sujetos (Bourdieu y Passeron, 1996)  lo  que les permite construir legitimidad, reforzadas además, por un entramado de sanciones que operan en el plano simbólico y no únicamente en el legal o formal. 
Esto nos ha llevado a analizar mecanismos de control corporal y subjetivación en Escuelas para docentes de Educación Básica y Media Superior, en donde se entiende el cuerpo como objeto de regulación (Foucault, 2012) enmarcada en conceptos como disciplina, control, biopolítica, docilidad corporal y vigilancia. Lo que nos permite comprender al cuerpo como objeto de regulación a través de la disciplina, la biopolítica, la docilidad corporal y la vigilancia jerárquica. 
El cuerpo del docente en formación deja de ser una entidad natural y se convierte en una producción institucional que responde a la norma, al ideal profesional, a lo estéticamente correcto y lo establecido en la cultura normalista, reconfigurándose para lograr el mismo valor simbólico institucionalmente determinado como “normal”.
La distinción epistemológica entre lo normal y lo normativo de Georges Canguilhem (1966) se vincula con la noción de habitus de Pierre Bourdieu (1979) como un producto institucional que se encarna en el modo de estar en el mundo. Mientras que Erving Goffman (1961) al abordar a las instituciones totales nos ayuda a explorar las tecnologías de poder coercitivas que configuran la experiencia formativa de los estudiantes normalistas. 

Artículo 7

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2026-08-01