Diego Cancino:“La escritura me ha mejorado”

Publicado: 18 febrero 2025 a las 4:41 am

Categorías: América / Noticias

Jorge Gómez Jiménez

El escritor chileno Diego Cancino (Cauquenes, 1957) ha construido una obra poética que se inserta en la literatura chilena y latinoamericana dialogando con la tradición sin perder de vista las inquietudes de estos tiempos volátiles. Su poesía parece exprimir el lenguaje para hallar el correcto sentido, entendiendo sentido en dos de sus acepciones: como significado del verso y como la razón de ser de la palabra.

Publicado en revistas, diarios y antologías, su trabajo ha sido reconocido tanto en Chile como en el extranjero. Conocí sus letras por La torre de Babel en obra gruesa, poemario que puso en nuestras manos y publicamos en 2022. La incomunicación y la fragilidad del lenguaje como vehículo del pensamiento y la emoción es uno de los temas de este libro que escarba en la referencia al mito bíblico para entregarnos una poesía de gran intensidad simbólica.

Pero su obra ha seguido creciendo y hoy conversaremos también sobre eso. Cancino nos cuenta cómo ha sido su tránsito por la literatura, honra sus influencias y da luz sobre los proyectos que lo ocupan actualmente. A través de sus respuestas, se revela un creador que concibe la palabra como un puente entre lo concreto y lo trascendente, en esa búsqueda perenne por descifrar lo que le dice la poesía.

“Sobre la iconografía de los sueños rotos”, de Diego Cancino
Sobre la iconografía de los sueños rotos, de Diego Cancino (Escritores.cl, 2020)

Diego Cancino y la necesidad de decir

Para el poeta venezolano Armando Rojas Guardia, escribir poesía es un hecho coyuntural y hasta accidental, mientras que lo realmente trascendente es vivir poéticamente, una forma de habitar el mundo con atención, sensibilidad y una percepción afinada de la realidad. ¿Cómo concibes tú la relación entre la escritura y la vida? ¿Sientes que la poesía es un modo de vivir o un oficio que se ejerce desde cierta distancia?

No puedo imaginar cómo sería hoy vivir poéticamente. Tu pregunta me hizo pensar en los poetas malditos franceses, en Walt Whitman, en el chileno Jorge Teillier: todos ellos hicieron de sus vidas verdaderas obras poéticas revestidas de luces y también de muchas sombras.

Yo no; vivo con los dos pies en este mundo, siempre he tenido la necesidad de un trabajo seglar para sustentarme y cuidar a mi familia.

Pero la escritura es parte de mi vida, me ha mejorado, me ha permitido asomarme a otros mundos, camino con ella y nos amamos.

A lo largo de la historia de la literatura el nacimiento del poema se le ha atribuido a las musas, a la inspiración, incluso a la serendipia, y en la era moderna ha habido una revaloración del trabajo, la lectura y la formación como válvulas de la creación poética. En el caso de Diego Cancino, ¿qué te despierta la necesidad de escribir?

Es innegable que el trabajo, la lectura y la formación son las grandes herramientas actuales para crear una buena obra poética. Ya no basta con la inspiración o la imaginación ingenua; todo está dicho y, por lo tanto, es necesario asomarse a lo que otros ya dijeron, tener las herramientas de contexto para entenderlos y desde ahí continuar la obra.

La frase dicha por José Emilio Pacheco resume bien esta idea: “La poesía la escribimos entre todos”.

En lo personal, trabajo desde la necesidad profunda, atávica, de decir algo. Quizá generaciones de ancestros (gente sencilla, ningún intelectual) estén vibrando y diciendo algo a través de mi voz.

La poesía circula masivamente en redes sociales y formatos digitales. ¿Cómo ves este fenómeno? ¿Crees que ha cambiado la relación del lector con la poesía? Tú mismo, ¿prefieres el libro impreso o el digital?

Leo en digital, la contingencia me obliga y agradezco la masividad del medio, pero prefiero el libro impreso, ese gran y genial invento humano que es una extensión directa de la imaginación, del intelecto.

Siempre que tengo la oportunidad de hablar o de que me pregunten de este tema, cito y parafraseo a Italo Calvino, quien acertadamente dice: “Los libros de poesía (impresos) son aquellos libros que nunca terminan de decir lo que tienen que decir”.

La disciplina y la técnica son aspectos fundamentales en cualquier arte, pero la poesía también se asocia con la intuición y el arrebato. ¿Cómo trabajas el equilibrio entre lo espontáneo y lo depurado en tu proceso de escritura?

Inicio mi escritura con una especie de arrebato, con un par de versos que me llegan inesperadamente de mi musa como un soplo al oído. Esto sucede en cualquier lugar, de día o de noche, en un mercado, en la oficina, mientras leo. Y para no perder esas hilachas que pueden volar rápido hacia el olvido, procuro tener siempre en mis bolsillos una libreta Moleskine para tomar notas. También lo hago en trozos de papel, en servilletas y hasta en los manteles desechables de los restaurantes.

Después hago el trabajo de arquitectura y reflexión hasta armar un artefacto (el poema) con ritmo, sonoridad y contenido.

Diego Cancino

Un grito desesperanzado en un mar de gemidos

Desde aquel primer libro publicado en 2005, Después del Gran Aullido, tu obra poética ha transitado por diversas etapas y preocupaciones temáticas. ¿Sientes que hay un hilo conductor que atraviesa todos tus libros, o cada uno responde a búsquedas distintas?

Sin dudarlo puedo decir que el gran hilo conductor de toda mi escritura son las interrogantes, las preguntas sobre los grandes temas universales: ¿qué es el hombre antes de la concepción?, ¿qué es Dios o dios?, ¿hay algo después?, ¿el amor es un constructo humano o la abertura hacia la trascendencia? ¿Qué es la vida?

La figura femenina ha sido una constante en la tradición poética, tanto como inspiración como protagonistas de la obra misma. Sé que estás trabajando en un libro que tiene a la mujer como tema, y que está dedicado a mujeres que han sido fuente de inspiración para grandes poetas. ¿Cómo surgió esta idea y qué criterios sigues para seleccionar a las figuras que incluyes?

La idea de este libro, que se titulará Ella, surgió buscando entender las circunstancias que han permitido que hayan surgido esas obras que son indiscutiblemente grandes y que están encaramadas en la cima de la creación poética y la literatura universal.

Como no soy especialista, el criterio de selección estuvo dado exclusivamente por la admiración sin límite que tengo por las personas (reales o ficticias) y los libros que cito.

Me refiero, a modo de ejemplo, a Lou Andreas Salomé (la musa de Rilke), a Ingeborg Bachmann (el gran amor de Paul Celan), a Beatriz, la del Dante (inspiradora de la Divina comedia), a Fantine (de Los miserables) y a las chilenas Cristina Wenke (el último amor de Jorge Teillier) e Isolda Pradel (la compañera de Oscar Castro).

Todos los poemas de esta serie llevarán por título la palabra Ella seguida de un número romano.

Extrañamente, este proyecto, que comencé a escribir en octubre de 2024 (ahora estamos en febrero de 2025), ha ido tomando vida propia y derivando hacia personajes y situaciones que no estaban en la programación inicial.

“La torre de Babel en obra gruesa”, de Diego Cancino
La torre de Babel en obra gruesa, de Diego Cancino (Letralia-FBLibros, 2022). Disponible en Amazon

En La torre de Babel en obra gruesa, el libro que publicaste con nosotros en 2022, partes del mito bíblico para abordar la incomunicación como una de las grandes fracturas de la existencia humana. Más allá de la metáfora de la dispersión lingüística, tu poesía sugiere que la dificultad para entender al otro es una condición esencial de la humanidad. ¿Cómo trabajaste este conflicto en el poemario? ¿La poesía, en su propia naturaleza, es un intento de recomponer ese lenguaje fragmentado?

La dificultad para entendernos es una tragedia que me duele y creo que es la gran tragedia de la humanidad. Y la literatura no tiene la capacidad por sí misma de resolver esa fractura, menos la obra de mi autoría que mencionas, que es apenas un grito desesperanzado en un mar de gemidos, pero creo que la buena poesía puede ayudar a filtrar el lenguaje, puede limpiarlo y devolverlo a su condición primigenia (el verbo).

Así se puede quitar la fragmentación de las palabras (y de las ideas consecuentemente) y devolverlas a su función original: decirnos y escucharnos.

La publicación de un libro supone siempre un punto de inflexión en la obra de un escritor. ¿Cómo vives ese momento? ¿Qué te dice un libro ya publicado sobre tu propio recorrido como poeta?

Aunque inicialmente no lo parezca y pueda hasta parecer contradictorio, publicar un libro es algo triste: la obra se va, vuela, ya no te pertenece.

Sé que es manida la imagen de decir que publicar es como un parto (además los hombres no entendemos cabalmente ese concepto), pero es algo así, el desapego terrible de eso que nació de ti y que ahora, desde ese acto —la publicación—, ya no es tuyo, es de todos los que quieran conocerlo.

“Nenia Cunae”, de Diego Cancino
Nenia Cunae, de Diego Cancino (Lord Byron Ediciones, España, 2023).

La poesía habita en el espíritu

Tu poesía ha sido publicada tanto en Chile como en el extranjero, y has participado en encuentros literarios dentro y fuera de tu país. Me gustaría saber si en tu escritura ha influido de alguna manera el contacto con otros poetas, y si aprecias diferencias en la recepción de tu obra dependiendo del contexto cultural en el que se publica.

Soy de personalidad retraída, casi huraño y, por lo tanto, me gusta el desafío de obligarme a interactuar con otros.

En estos encuentros siempre estoy atento y receptivo a escuchar, a sentir nuevas sonoridades y a ver la expresión de los rostros mientras dicen o hablan de sus obras. Eso me completa y va armando el puzle de mi imaginario poético.

Sin duda, el contexto cultural en el cual se vacía la obra incide: cada uno se asoma a la misma de acuerdo con su formación, sus costumbres, sus creencias. Pero todo eso debe tomarse y asimilarse de manera positiva, como insumo para el crecimiento.

Todos tenemos autores que, por su obra o incluso por los hechos de su vida, funcionan como faros en nuestro trabajo. ¿Qué escritores han sido esenciales para ti? ¿Qué te han aportado en tu visión de la literatura y en tu propia escritura?

Hay muchos autores que han incidido y que inciden en mí permanentemente: clásicos, filósofos antiguos y modernos, novelistas (por ejemplo, Hermann Hesse y Ernest Hemingway, de quienes he leído y releído toda su obra).

Pero sin dudarlo mi mayor admiración es hacia los poetas universales cuya obra es reconocida y admirada por todos. Me refiero a Rainer Maria Rilke, a T. S. Eliot y a Paul Celan.

De mi país (Chile), al gran Gonzalo Rojas.

Aspiro a parecerme a ellos, llegar al menos a la altura de sus rodillas. En eso estoy.

Llevas más de cuatro décadas dedicado a la administración y las finanzas. ¿Cómo conviven esas dos facetas en tu vida? ¿Hay algo del rigor contable que se traslade a tu proceso de escritura?

Ha sido muy difícil compatibilizar el frío y estresante mundo de la administración y las finanzas con esta otra tarea más elevada, pero menos práctica, que habita en el espíritu, fuera de la contingencia diaria.

Cuando era muy joven pensaba que podría emular la vida de los poetas malditos, que viviría en una buhardilla y que escribiría desde ahí una obra casi profética, que estremecería al mundo.

Pero los caminos se torcieron (siempre lo hacen).

Sin embargo, he podido compatibilizar ambos mundos de manera relativamente exitosa. Y aquí estoy, esperando hacer y dejar una obra que sea duradera.

Me gustaría saber qué proyectos tienes en el horizonte. ¿Hay algún libro en proceso o alguna idea que te entusiasme especialmente desarrollar en el futuro?

Estoy trabajando en una idea de libro para 2026 que tentativamente se llamará Máscaras.

La idea de ésta es ahondar respecto a cuántos rostros habitan detrás de esa primera máscara que es nuestra cara visible.

Un poco para aportar ideas a la dicotomía planteada por Albert Camus entre ser y parecer.

Por supuesto que no desde una postura antropológica o sociológica, sino desde mi parada de indagación poética que busca asomarse al alma de las cosas.

Fuente: https://letralia.com/entrevistas/2025/02/18/diego-cancino/