Publicado: 9 diciembre 2025 a las 12:00 am
El escritor húngaro László Krasznahorkai pronunció su discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura 2025 el domingo 7 de diciembre, en una ceremonia realizada en la Academia Sueca, en Estocolmo, y en la que el autor habló sobre la condición humana y los desafíos del presente.
La ceremonia de entrega se inició con la pieza para piano “Játékok” (“Juego”), del compositor húngaro György Kurtág, un gesto de homenaje que precedió la intervención del galardonado, László Krasznahorkai.
La Academia Sueca le otorgó el Nobel a Krasznahorkai “por su obra convincente y visionaria que, en medio del terror apocalíptico, reafirma el poder del arte”. El autor, nacido en Gyula en 1954 y próximo a cumplir 72 años, declinó por motivos de salud participar en el resto de los actos oficiales del galardón, y limitó su asistencia a la lectura del texto.
En su intervención, que leyó en su lengua natal, el húngaro, Krasznahorkai confesó que inicialmente había deseado hablar sobre la esperanza, pero anunció que sus reservas de esperanza “se han agotado definitivamente”, motivo por el cual orientó su discurso hacia otros tres ejes temáticos: los ángeles, la dignidad humana y la rebelión. Su exposición, escrita con su peculiar estilo y estructurada en tres secciones, alternó referencias autobiográficas con imágenes filosóficas y escenas de observación social.
La primera parte estuvo dedicada a una reflexión sobre los “nuevos ángeles”, seres sin alas y sin mensaje, distintos de los mensajeros celestiales tradicionales. Según el escritor, estos ángeles contemporáneos caminan entre las personas con apariencia común y, en su silencio absoluto, no vienen a transmitir una palabra divina, sino a revelar su carácter de “sacrificios”, vulnerables ante cada acto o palabra hostil pronunciada por los seres humanos. Krasznahorkai sugirió que estos seres encarnan las heridas que la humanidad inflige por acción u omisión en un mundo marcado por conflictos constantes.
“De repente me doy cuenta de que estos nuevos ángeles no sólo no tienen alas, sino que tampoco tienen mensaje, ninguno en absoluto, están simplemente aquí entre nosotros con su ropa de calle sencilla, irreconocibles si así lo desean”, dijo el autor húngaro. “Están aquí ante nosotros, sólo que… no nos dan nada, no hay ningún tipo de frase ondulando a su alrededor”.
En la segunda sección, el autor repasó la trayectoria evolutiva del ser humano: la invención de herramientas, el surgimiento del lenguaje, el desarrollo de civilizaciones, la creación artística y el avance científico. No obstante, advirtió que, a pesar de estos logros, la humanidad ha perdido la imaginación, la fe y la capacidad de sostener un acervo común de conocimiento.
“Comenzaste a no creer ya en nada, y, gracias a los dispositivos que tú mismo inventaste, destruyendo la imaginación, sólo te queda ahora la memoria a corto plazo, y así has abandonado la noble y común posesión del conocimiento y la belleza y el bien moral, y ahora estás listo para salir a las llanuras, donde tus piernas se hundirán, no te muevas, ¿vas a ir a Marte?”, agregó antes de pronunciar una advertencia: “Tu camino a través de la evolución fue impresionante, sólo que, lamentablemente: no puede repetirse”.
La tercera parte del discurso se centró en la idea de la rebelión. Para ilustrarla, Krasznahorkai narró un episodio presenciado en el metro de Berlín a principios de los años noventa: un mendigo enfermo que, al orinar en una zona prohibida, provocó la intervención de un policía. La distancia física entre ambos —diez metros imposibles de cruzar rápidamente— se convirtió en una metáfora de la tensión eterna entre el Bien y el Mal, y, sobre todo, de la falta total de esperanza de que uno alcance al otro. A partir de esa escena, el autor planteó una pregunta abierta: cuándo y cómo se rebelarán finalmente los excluidos.
La rebelión, afirmó, siempre se dirige contra el conjunto, contra el todo. “Quizás será sangrienta, quizás será despiadada, quizás terrible, como cuando un ser humano masacra a otro —entonces aparto el pensamiento, porque digo que no, la rebelión en la que pienso será diferente, porque esa rebelión será en relación con el todo”.
El autor húngaro cerró su intervención señalando que, al hablar de ángeles, dignidad humana y rebelión, quizá había terminado refiriéndose también a aquello que intentó evitar: la esperanza. “Siento que he pensado en todo, y he dicho todo sobre lo que pienso de la rebelión, sobre la dignidad humana, sobre los ángeles, y sí, tal vez sobre todo —incluso la esperanza”.
El discurso íntegro puede leerse en inglés, húngaro y sueco, en la página de los Premios Nobel.
Fuente: https://letralia.com/noticias/2025/12/09/laszlo-krasznahorkai-discurso-nobel/
Deja un comentario